Flores

domingo, 26 de abril de 2020

Estudio iconológico de la Virgen de las Angustias por Pablo R.C., Sacerdote


 La Virgen de las Angustias de Guadix:
estudio iconológico
Pablo Rodríguez Cantos

RESUMEN

En el presente trabajo se aplica el método iconológico al estudio de la imagen de la Virgen de las Angustias de Guadix, identificando varios elementos teológicos en la posición de la mano derecha de la María y del cuerpo muerto de Jesús.


1. Datos fundamentales de la imagen


La Virgen de las Angustias de Guadix es una talla obra del sevillano Antonio Castillo Lastrucci (1878-1967) en madera de caoba de Guinea policromada, con las siguientes medidas: 1,20 m. de alto, más 0,25 m. de peana. Se terminó dicha imagen el 21 de octubre del año 1940. El coste de la misma fue de 14.000 pesetas.1 Esta imagen (ver ilustración 1), que se venera en la iglesia homónima de la ciudad de Guadix, sustituye a la original (ver ilustración 2), obra del escultor e imaginero natural de Exfiliana Torcuato Ruiz del Peral (1708-1773), que fue destruida durante la Guerra Civil Española y de la que se conservan fotografías:

El encargo de la Virgen de las Angustias va a recaer en el sevillano Antonio Castillo Lastrucci, a quién se le exige que la nueva imagen tiene que seguir fielmente el rostro y proporciones de la antigua, ajustándose a los esquemas de la escuela granadina, elemento por el cual la resolución de la misma resulta atípica dentro de la producción del imaginero. Seis fueron en total las imágenes que responden a este modelo iconográfico en la producción escultórica de Castillo, siendo la que nos ocupa, la segunda que realizara tras la primera experimentación del conjunto que tallara, para la localidad sevillana de Alanís.2


Ilustración 1: Imagen actual de la Virgen de las Angustias, obra de Antonio Castillo Lastrucci


Ilustración 2: Primitiva imagen de la Virgen de las Angustias, obra de Torcuato Ruiz del Peral



2. Análisis preiconográfico



La actual imagen de la Virgen de las Angustias de Guadix, obra de Castillo Lastrucci, representa a una mujer con vestido de fondo gris y hojarascas doradas ceñido con un cordón dorado; lleva además un manto de fondo gris y hojarascas plateadas por el haz, y fondo rosado y finos motivos vegetales en color gris por el envés.

Su rostro, levemente fruncido, muestra una expresión de dolor o tristeza con ojos entreabiertos enrojecidos y tres lágrimas. El cabello rizado, de color marrón oscuro, se deja ver a ambos lados del rostro bajo el manto que cubre la cabeza. Porta una corona abierta de plata rematada superiormente con una cruz.

La mujer, que está sentada, sostiene con su mano izquierda la cabeza de un hombre desnudo (cubierta su desnudez tan solo con un paño enrollado a la cintura) con visibles heridas sangrantes en la frente, la mejilla, el cuello, los hombros, el costado izquierdo, las muñecas las manos, los muslos, las rodillas y los pies (pies no visibles en la imagen). El hombre, con pelo largo y oscuro y barba y los ojos y boca entreabiertos, con su tronco apoyado en la rodilla izquierda de la mujer, parece un cadáver; los miembros inferiores descansan en el suelo de roca. La mano derecha de la mujer está extendida hacia adelante sobre el cuerpo masculino yacente. El pie izquierdo de la mujer, calzado con zapato simple oscuro, aparece bajo el borde del manto.


3. Análisis iconográfico


La imagen de este cadáver masculino yacente sobre el regazo de una mujer entristecida se adapta perfectamente al tema iconográfico de la pietà: la Virgen María recibe el cadáver de su hijo Jesús tras ser bajado de la cruz y antes de ser puesto en el sepulcro.

La fuente literaria fundamental para este tema, los relatos evangélicos,3 omite, sin embargo, la escena de Jesús puesto en brazos de su madre, pero se trata de una interpolación cuyo origen puede remontarse a la devoción de los siete dolores de la Virgen María, vinculada a la Orden de los Siervos de María (Servitas). El sexto dolor, en efecto, se refiere a la lanzada en el costado de Cristo, el descendimiento de la cruz y el cadáver puesto en brazos de María. También la estación décimotercera del viacrucis tradicional incluye la escena:


Jesús es bajado de la cruz y puesto en brazos de su madre.

Desde los orígenes medievales de la escena, son innumerables las obras literarias, artísticas y devocionales que se han ocupado del tema, especialmente en la piedad española.

En el caso de Guadix, Juan de Dios Ponce y Pozo escribe con motivo de la coronación canónica de la imagen el 21 de septiembre de 1923:
Nuestra cualidad de meridionales con la viveza de imaginación y carácter impresionable, sintióse particularmente conmovida ante la escena trágica del Calvario; el dolorosísimo instante de las Angustias de la Virgen, en que se representa a la Divina Madre con el Hijo muerto en su regazo, hizo vibrar las más delicadas fibras del corazón accitano a impulsos de amorosa compasión, con intensidad tan crecida y con tan fervoroso sentimiento, como ninguna otra de las situaciones y circunstancias de la admirable vida de Nuestra Señora; y efecto de su propia psicología, Guadix sintió preferencia, entre todas las advocaciones de la Virgen, por la de sus Angustias.4


4. Síntesis iconológica


Los textos devocionales que acabamos de citar nos introducen ya en la significación iconológica de esta pietà accitana: la obra narra el misterio de salvación vinculado indisolublemente al sacrificio redentor de Cristo, supliendo una laguna de los textos evangélicos, como ya señalábamos, con la interpolación natural de la presencia de la madre junto al cadáver del hijo, ampliación inmediata a partir de su presencia junto a la cruz según el evangelio de Juan (Jn 19, 25).

Además, la imagen refuerza el dogma católico de la intervención peculiar de María en la historia de la salvación, hasta el punto de ser considerada por el magisterio del siglo XX corredentora, intuición que puede, sin embargo, rastrearse en textos tan antiguos como la Demostración de la predicación apostólica de San Ireneo de Lyon (obra datada hacia finales del siglo II):

Y así como por obra de una virgen desobediente fue el hombre herido y -precipitadomurió, así también, reanimado el hombre por obra de una Virgen, que obedeció a la Palabra de Dios, recibió él en el hombre nuevamente reavivado, por medio de la vida, la vida. [...] Porque era conveniente y justo que Adán fuese recapitulado en Cristo, a fin de que fuera abismado y sumergido lo que es mortal en la inmortalidad. Y que Eva fuese recapitulada en María, a fin de que una Virgen, venida a ser abogada de una virgen [Eva], deshiciera y destruyera la desobediencia virginal mediante la virginal obediencia.5


Esta idea que vincula a María con el misterio de la redención se adivina en la mano derecha de la figura de la Virgen, oportunamente extendida al frente en ademán de entrega, como si ella misma estuviese ofreciendo la víctima expiatoria y los frutos del sacrificio de Cristo a aquél que contemple la imagen; mano que, por otra parte, recuerda ciertas acciones manuales de Jesús representadas habitualmente en el arte cristiano: la imposición de manos, la mano del envío...


Por otra parte, y en la línea de textos menos teológicos y más devocionales, la mano derecha de la Virgen, que, extendida, genera un vació cerca de su cuerpo, puede verse también como una invitación al espectador a penetrar en el misterio representado, a participar de la Pasión de Jesús, como en la conocida secuencia del Stabat MaterEja mater fons amoris, / Me sentire vim doloris / Fac ut tecum lugeam [...] Sancta mater, istud agas, / Crucifixi fige plagas / Cordi meo valide. / Tui nati vulnerati / Tam dignati pro me pati, / Poenas mecum divide!.


Tales sentimientos no faltan en los textos devocionales propios de la Virgen de las Angustias, como en la Corona de los Viernes que muy de antiguo se reza en San Diegopor los Servitas de María Santísima de las AngustiasAlcanzadme del Señor que sienta en mi interior la Pasión de vuestro Hijo y vuestros dolores;Alcanzadme que viva yo crucificado con mis pasiones y apetitos;Alcanzadme del Señor, que mi corazón viva herido de amor divino y muerto a todo lo profano.9


La posición del cadáver de Jesús es peculiar si se compara con otras imágenes análogas (como la emblemática Piedad de Miguel Ángel o la vecina Virgen de las Angustias de Granada), pues la pietà accitana no sostiene a Jesús sobre ambas rodillas, sino solamente sobre una de ellas, de modo que el cuerpo de Jesús aparece situado entre las piernas de María casi en un recuerdo del parto en el establo de Belén, como apunta Manuel Trens: Según unas palabras de San Bernardino de Siena, famoso predicador, la Virgen, teniendo a su Hijo muerto en su regazo, cree que han vuelto los días de Belén; ella se figura que su divino Hijo duerme, que lo mece sobre su pecho, y que el sudario con que lo envuelve son los pañales.


San Bernardo dará la consigna a los artistas: «lo estrecharé entre mis brazos», hace exclamar a la Virgen, y, «depuesto de la cruz, besaré a mi Hijo, Dios y Señor». Con esto los artistas, olvidando todo simbolismo, se entregan a un dramatismo sentimental y devoto, que acabará en teatralismo y posturas académicas.10

En la línea de la mencionada participación de la María en la obra de la redención, la imagen accitana contiene esta referencia a la segunda donación de Cristo que nos hace la Virgen: ella dio a luz11 al Salvador en Belén al principio, y también al final lo vuelve a ofrecer, ya sacrificado, a todo el que se acerque a contemplar este misterio.


5. Conclusión

La imagen de la Virgen de las Angustias de Guadix recoge visualmente toda una concepción soteriológica cristológico-mariana que ha evolucionado en la Iglesia Católica desde sus orígenes hasta nuestros días, desde los textos paulinos del Nuevo Testamento hasta el magisterio del siglo XX. Temas como la participación en la Pasión de Cristo, el ofrecimiento de los frutos de la salvación y el papel de María en la obra redentora aparecen escritos con el lenguaje plástico de Torcuato Ruiz del Peral, y especialmente con la posición del cadáver de Jesús (como en un segundo parto-ofrecimiento) y con la posición de la mano derecha de la Virgen (no reducida a una esteticista expresión de sufrimiento, sino cargada de significado teológico). Y todo ello se logra con la representación de una escena familiar, quizá la más terrible de todas las posibles: una madre que abraza a su hijo muerto.


Pablo Rodríguez Cantos
Diócesis de Guadix

Darro, 20 de noviembre de 2017


1 Gabarrón Torrecillas, A. F., Historia y Devoción a Nuestra Señora de las Angustias, Patrona de GuadixArchicofradía de Nuestra Señora de las Angustias de Guadix, Granada 2015, 114.

Ibíd. 112.

3 Mc 15, 42-46; Mt 27, 57-61; Lc 23, 50-56; Jn 19, 38-42.

4 Ponce y Pozo, J. de D., Recuerdo de la coronación canónica de Nuestra Señora de las Angustias de Guadixen: Amezcua Morillas, M. (ed.), La Virgen de las Angustias. Homenaje del Archivo y Biblioteca DiocesanosArchivo y Biblioteca Diocesanos de la Diócesis de Guadix, Guadix 2016, 7. La misma obra contiene los ejercicios de piedad propuestos por Ponce y Pozo en honor a la Virgen de las Angustias, entre los que aparecen versiones de los siete dolores y del viacrucis:
Sexto Dolor
Bendita seas, Madre mía, por las Angustias que desgarraron tu pecho maternal al recibir en tus brazos el cadáver de tu amantísimo Jesús, mi Redentor. Graba en mi memoria las llagas y heridas que por Mi salvación padeció (ibíd. 52).
+Décimatercia estación
El cuerpo de Jesús en los brazos de María. -Adorámoste, etc.
Afeado, descoyuntado Y muerto el Hijo de Dios e Hijo de María, ¡qué angustias las de la pobre Madre al recibirle, así demudado, en su maternal regazo! Yo, yo, Madre, he sido la causa de vuestros dolores. Perdonad a este miserable por amor de vuestro divino Hijo (ibíd. 64).


5 Ireneo de Lyon (ed. Romero Pose E.), Demostración de la predicación apostólica, Ciudad Nueva, Madrid 1992, 124-216. Nótese la semejanza extrema, incluso en el léxico, entre este texto de Ireneo y ciertos textos cristológicos capitales de San Pablo, como si se tratase, en efecto, de establecer una cierta soteriología mariana: Si por un hombre vino la muerte, por un hombre vino la resurrección. Pues lo mismo que en Adán mueren todos, así en Cristo todos serán vivificados (1 Cor 15, 21-22); Por tanto, lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron... [...] Pues, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos (Rom 5, 12.19).


6 Iglesia de San Diego, nombre antiguo de la iglesia donde se venera la imagen de la Virgen en Guadix, hoy Iglesia rectoral de Nuestra Señora la Virgen de las Angustias.


7 Amezcua Morillas, M. (ed.), op. cit. 65. El texto de esta petición corresponde al primer dolor de la corona.


8 Ibíd. 66. Texto correspodiente al quinto dolor.


9 Ibíd. Sexto dolor.


10 Citado en Gabarrón, o. c. 52-53.

11 No voy a profundizar aquí en la historia del nombre de esta advocación de la Virgen, ni pretendo extraer temerarias consecuencias de tipo psicoanalítico; pero no dejaré de señalar que el término angustia, que da nombre a la advocación accitana, tiene mucho que ver con el trance del parto, que es, según Freud, la primera y originaria experiencia de angustia del ser humano: La primera experiencia angustiosa, por lo menos de los hombres, es el nacimiento, el cual supone, objetivamente, la separación de la madre (S. Freud, Inhibición, síntoma y angustia, en S. Freud, El yo y el ello, Alianza Editorial, Madrid 2002, 97).


6. Agradecimientos


Agradezco a D. Valeriano Miguel Plaza Expósito, rector de la Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias de Guadix, el haberme facilitado amablemente el indispensable material bibliográfico y fotográfico sobre la Virgen de las Angustias, recursos sin los cuales no hubiese sido posible la elaboración de este trabajo.


7. Bibliografía


S. Freud, El yo y el ello, Alianza Editorial, Madrid 2002.


Gabarrón Torrecillas, A. F., Historia y Devoción a Nuestra Señora de las Angustias, Patrona

de Guadix, Archicofradía de Nuestra Señora de las Angustias de Guadix, Granada 2015.

Ireneo de Lyon (ed. Romero Pose E.), Demostración de la predicación apostólica, Ciudad Nueva, Madrid 1992.

Ponce y Pozo, J. de D., Recuerdo de la coronación canónica de Nuestra Señora de las

Angustias de Guadix, en: Amezcua Morillas, M. (ed.), La Virgen de las Angustias. Homenaje

del Archivo y Biblioteca Diocesanos, Archivo y Biblioteca Diocesanos de la Diócesis de Guadix, Guadix 2016.

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