Flores

martes, 12 de mayo de 2020

Flores en honor de la Virgen de las Angustias- Día 12

MES DE MARIA

Canto
Venid y vamos todos con flores a porfía
Con flores a María, que Madre nuestra es

De nuevo aquí nos tienes purísima doncella
más que la luna bella postrados a tus pies.

Oración para todos los días

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A Ti, celestial princesa, Virgen Sagrada María yo te ofrezco en este día, alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes Madre mía.

Ofrecimiento

¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me ofrezco del todo a Vos y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro Oh Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.


Día 12



Libre ya Guadix de las tropas napoleónicas, exigía el decoro debido a la imagen de Nuestra Señora, sacarla del lugar de su cautiverio y trasladarla a la casa de Dios, su propia casa; pero, no se encontraba el templo de San Diego en condiciones de ello, por haber sido profanado y sufrido grandes deterioros en su decoración, ni tampoco se hallaban en su convento los frailes, que no volvieron hasta el año 1814, por lo que, de orden del Gobierno (según dice un manuscrito de la época, que ahora citaremos), se depositó en el coro del Convento de Religiosas de Santa Clara, donde permaneció durante dos años, hasta ser trasladada a su iglesia, lo que se verificó del modo siguiente, según refiere un religioso alcantarino que intervino en el hecho[1]: «Luego que la divina Providencia tuvo a bien librarnos del yugo de la esclavitud francesa, el Gobierno español nos volvió, a la posesión de este Convento del Sr. San José de la Ciudad de Guadix en el año 1814. 



Y lastimado del estado en que habían dejado la capilla de Nuestra Madre y Señora de las Angustias, supliqué al Padre Guardián, Fray Juan Manuel Sánchez, en ocasión que mandaba la Comunidad a la asistencia de un entierro que, (pues íbamos de comunidad) quería con su beneplácito que cuando la Comunidad se volviese nos viniésemos por el Convento de las monjas de Santa Clara y nos trajésemos a Nuestra Señora, que la tenían las madres monjas depositada en el coro por orden del Gobierno. 


El P. tuvo alguna dificultad (sin duda por lo que acaba de decir, que para depositarla allí medió orden del Gobierno), mas, a fuerza de mis ruegos, convino en que la trajéramos. En efecto, llegamos a la portería de las Madres, y luego que hice presente a la Madre Abadesa mí comisión nos franqueó la entrada, y bajada que fue la Señora del coro a la portería, seis de los religiosos, puesta la Señora en sus hombros, llevando otro a mano delante la Cruz que Nuestra Señora tiene al pie, ordenadamente puestos en filas, trajimos a la Señora a su Capilla donde se colocó sobre una mesa desnuda que se puso en medio de la dicha Capilla.»
Así terminó aquel destierro de nuestra preciosa Imagen, motivado por el cariño y estima que Guadix sentía por Ella, que no pudo consentir fuera robada, o profanada por los invasores.




[1] El manuscrito donde se narra esto, lleva por título «Cuenta que se ha tenido con las limosnas que han dado los devotos de Nuestra Madre y Señora de las Angustias de este Convento del Sr. San José para el reparo de la destrucción y ruina en que la pusieron en tiempo del dominio francés. (De él conserva una copia auténtica el Presbítero don Antonio Sierra.)


Invocaciones (se dicen 3)

  • Madre mía amantísima, en todos los instantes de mi vida, acordaos de mí, miserable pecador. Avemaría.
  • Acueducto de las divinas gracias, concededme abundancia de lágrimas para llorar mis pecados. Avemaría.
  • Reina de cielos y tierra, sed mi amparo y defensa en las tentaciones de mis enemigos. Avemaría.
  • Inmaculada hija de Joaquín y Ana, alcánzame de vuestro divino Hijo las gracias que necesito para mi salvación. Avemaría.
  • Abogada y refugio de los pecadores, asistidme en el trance de mi muerte y abridme las puertas del cielo. Avemaría.
  • Que tu Madre, refugio de pecadores, interceda por nosotros, para que obtengamos el perdón de nuestros pecados. Ave María.
  •  Tú, que hiciste a tu Madre llena de gracia, concede la abundancia de tu gracia a todos los hombres. Ave María.
  •  Tú, que quisiste nacer de María Virgen para ser hermano nuestro, haz que todos los hombres nos amemos fraternalmente. Ave María

Oración

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado por esta confianza, a Vos también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vuestra presencia soberana. No desechéis mis humildes súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

Sagrado corazón de Jesús, en Vos confío.
Inmaculado corazón de María, sed la salvación mía.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

Salve Regina.



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