Flores

lunes, 4 de mayo de 2020

Flores en honor de la Virgen de las Angustias- Dia 4

MES DE MARIA

Canto
Venid y vamos todos con flores a porfía
Con flores a María, que Madre nuestra es

De nuevo aquí nos tienes purísima doncella
más que la luna bella postrados a tus pies.

Oración para todos los días

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A Ti, celestial princesa, Virgen Sagrada María yo te ofrezco en este día, alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes Madre mía.

Ofrecimiento


¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me ofrezco del todo a Vos y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro Oh Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.

 Día 4

CAPITULO III
Construcción de la Iglesia y convento de San José, llamado vulgarmente de San Diego
Los orígenes de la devoción de nuestra Ciudad a su Patrona, se confunden, con la erección del Convento de PP. Franciscanos descalzos de la Reforma de San Pedro de Alcántara, vulgarmente conocido con el nombre de Convento de San Diego.
            Se establecieron los hijos del penitente alcantarino en Guadix, el año 1,648[1] ; y con ser su pretensión tan modesta como la de tener no más que una residencia para hospedar a los religiosos de expresada orden, que de las provincias levantinas pasaban a las de Andalucía, a los pocos años construían un espacioso edificio para convento, y anejo a d, la Iglesia donde reside nuestra Excelsa Patrona.
Aunque el titular del convento y de la Iglesia era el Patriarca S. José, y su imagen, en lienzo de gran tamaño que representa la apoteosis del Santo[2] presidía el testero del altar mayor, sobre el templete, sin embargo la traza de la obra revela, que desde el principio hubo el designio de consagrar un lugar distinguido del templo a una imagen veneranda.


El proyecto era grandioso, y al parecer superior a los recursos de frailes. Además, debió andar interesada en él la devoción popular, porque tomó parte el Prelado que actualmente regía la Diócesis, Ilustrísimo: don Fray José Lainez, del Orden de San Agustín; el que, con haber hecho; grandes dispendios al construir la capilla mayor dé la iglesia de este nombre, y otras obras diocesanas, a sus expensas edificó una suntuosa Capilla[3] la mayor y más hermosa de la iglesia da San Diego.


Invocaciones (se dicen 3)

  • Madre mía amantísima, en todos los instantes de mi vida, acordaos de mí, miserable pecador. Avemaría.
  • Acueducto de las divinas gracias, concededme abundancia de lágrimas para llorar mis pecados. Avemaría.
  • Reina de cielos y tierra, sed mi amparo y defensa en las tentaciones de mis enemigos. Avemaría.
  • Inmaculada hija de Joaquín y Ana, alcánzame de vuestro divino Hijo las gracias que necesito para mi salvación. Avemaría.
  • Abogada y refugio de los pecadores, asistidme en el trance de mi muerte y abridme las puertas del cielo. Avemaría.
  • Que tu Madre, refugio de pecadores, interceda por nosotros, para que obtengamos el perdón de nuestros pecados. Ave María.
  •  Tú, que hiciste a tu Madre llena de gracia, concede la abundancia de tu gracia a todos los hombres. Ave María.
  •  Tú, que quisiste nacer de María Virgen para ser hermano nuestro, haz que todos los hombres nos amemos fraternalmente. Ave María

Oración

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado por esta confianza, a Vos también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vuestra presencia soberana. No desechéis mis humildes súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

Sagrado corazón de Jesús, en Vos confío.
Inmaculado corazón de María, sed la salvación mía.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

Salve Regina.






[1] Así consta en las Actas Capitulares de esta S. I. Catedral, en las que se consigna la solicitud de dichos Religiosos, y Autorización y posesión otorgada por el Ilustrísimo Cabildo que, en Sede vacante gobernaba capitularmente la Diócesis por fallecimiento del Sr. Obispo, D. Francisco Pérez Roy.
[2] Dicho cuadro, fabricado el camarín en el que hoy está Nuestra Señora, fue colocado sobre la puerta de la sacristía.
[3] Así consta en los citados libros de Actas Capitulares, donde se refiere, correspondientes al año 1662.

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