Flores

martes, 5 de mayo de 2020

Flores en honor de la Virgen de las Angustias- Día 5


MES DE MARIA

Canto
Venid y vamos todos con flores a porfía
Con flores a María, que Madre nuestra es

De nuevo aquí nos tienes purísima doncella
más que la luna bella postrados a tus pies.

Oración para todos los días

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A Ti, celestial princesa, Virgen Sagrada María yo te ofrezco en este día, alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes Madre mía.

Ofrecimiento

¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me ofrezco del todo a Vos y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro Oh Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.



Día 5


 ¿Para qué imagen era esta suntuosa capilla?....
Sí los hijos de San Francisco se hubieran dejado llevar de su propio impulso, fácilmente la hubieran dedicado a la Inmaculada Concepción, misterio de la devoción predilecta de la Orden Franciscana, no, a la Purísima ya habían dedicado los Religiosos un retablo a la derecha del altar mayor, en el lugar donde hoy se venera la imagen de San Pedro de Alcántara. La suntuosa capilla, por designios de la divina Providencia, y sin duda por voluntad de la misma Stma. Virgen, fue para que desde ella presidiera por mucho tiempo los destinos espirituales de Guadix, una venerada y piadosísima imagen de la Virgen de las Angustias, que ha tenido y tiene cautivo el corazón de sus hijos.
Y bien se conoce que la mano de la misma Stma. Virgen andaba de por medio.
La imagen de la Capilla suntuosa, superaba inmensamente el ideal que del misterio de las Angustias había concebido el alma accitana.
Por suntuosa que fuera la Capilla, resultó pobre para aquella celestial personificación del dolor, cuya belleza y majestad no desdijera ostentarse junto a la Piedad de Miguel Ángel bajo las augustas bóvedas de San Pedro del Vaticano.

CAPITULO IV
LA IMAGEN DE NTRA. SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS.

Conjeturas acerca de su autor.
La imagen de Nuestra Señora de la Angustias de Guadix, esculpida Madera, y de dimensiones casi al tamaño natural, es una de las más bellas creaciones del genio artístico cristiano.
Representa a la Santísima Virgen sentada sobre un macizo de roca al pie de la Cruz, teniendo reclinado el tronco y cabeza de Nuestro Divino Redentor, muerto sobre su pierna izquierda y virginal regazo, mientras que el resto del sacrosanto cuerpo descansa en el suelo. Posición del Cristo muy natural, y más exacta en realidad, que la de aquellas imágenes que lo presentan enteramente sobre el regazo de Nuestra Señora.
El momento representado, es el inmediato al descendimiento de la Cruz, en que la Virgen contempla el cadáver de su Hijo divino.

Invocaciones (se dicen 3)


  • Madre mía amantísima, en todos los instantes de mi vida, acordaos de mí, miserable pecador. Avemaría.
  • Acueducto de las divinas gracias, concededme abundancia de lágrimas para llorar mis pecados. Avemaría.
  • Reina de cielos y tierra, sed mi amparo y defensa en las tentaciones de mis enemigos. Avemaría.
  • Inmaculada hija de Joaquín y Ana, alcánzame de vuestro divino Hijo las gracias que necesito para mi salvación. Avemaría.
  • Abogada y refugio de los pecadores, asistidme en el trance de mi muerte y abridme las puertas del cielo. Avemaría.
  • Que tu Madre, refugio de pecadores, interceda por nosotros, para que obtengamos el perdón de nuestros pecados. Ave María.
  •  Tú, que hiciste a tu Madre llena de gracia, concede la abundancia de tu gracia a todos los hombres. Ave María.
  •  Tú, que quisiste nacer de María Virgen para ser hermano nuestro, haz que todos los hombres nos amemos fraternalmente. Ave María

Oración

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado por esta confianza, a Vos también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vuestra presencia soberana. No desechéis mis humildes súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

Sagrado corazón de Jesús, en Vos confío.
Inmaculado corazón de María, sed la salvación mía.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

Salve Regina.

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