Flores

miércoles, 6 de mayo de 2020

Flores en honor de la Virgen de las Angustias- Dia 6


MES DE MARIA

Canto
Venid y vamos todos con flores a porfía
Con flores a María, que Madre nuestra es

De nuevo aquí nos tienes purísima doncella
más que la luna bella postrados a tus pies.

Oración para todos los días

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A Ti, celestial princesa, Virgen Sagrada María yo te ofrezco en este día, alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes Madre mía.

Ofrecimiento

¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me ofrezco del todo a Vos y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro Oh Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.



Día 6

El aspecto de la imagen es de interés verdaderamente sublime: la Virgen, levantada suavemente su mano derecha sobre el cuerpo inerte, y sosteniendo con la izquierda la cabeza del Señor, está como poseída de un estupor y sentimiento indefinibles.
Se ve allí a la madre con el corazón transido de pena, mirando la obra destructora que la pasión y la muerte han realizado en el Hijo de sus amores. Sus ojos, grandes y expresivos, se muestran enrojecidos por el llanto. Su boca está suavemente contraída por gesto de indescriptible dolor; y unas lágrimas resbalan por sus pálidas mejillas. ¡Se siente deseo de llorar al mirarla!...


Se ve allí a la corredentora del mundo en el momento en que acaba de consumarse la predicción del anciano profeta: «Tu alma será traspasada por espada de dolor.» Parece estar la Virgen observando las heridas que el pecado produjo en la víctima adorable; y Ella, altar que sobrevive a aquella hostia, prolonga el sacrificio con su amargura inconcebible y con su resignado ofrecimiento. ¡Se siente pesar de haber pecado cuando se la mira!...
Se ve allí a la Madre de los hombres engendrados a nueva vida por la muerte de Cristo, y por las Angustias de la Virgen, inspirando su vista confianza y amor. ¡Se sienten deseos de ser buenos cristianos cuando se la contempla!...



Hay un sello de espiritualidad y una expresión tan marcada de sentimiento sobrenatural en el conjunto, que la presencia de la santa imagen eleva el espíritu moviéndolo a devoción y recogimiento.


Invocaciones (se dicen 3)


  • Madre mía amantísima, en todos los instantes de mi vida, acordaos de mí, miserable pecador. Avemaría.
  • Acueducto de las divinas gracias, concededme abundancia de lágrimas para llorar mis pecados. Avemaría.
  • Reina de cielos y tierra, sed mi amparo y defensa en las tentaciones de mis enemigos. Avemaría.
  • Inmaculada hija de Joaquín y Ana, alcánzame de vuestro divino Hijo las gracias que necesito para mi salvación. Avemaría.
  • Abogada y refugio de los pecadores, asistidme en el trance de mi muerte y abridme las puertas del cielo. Avemaría.
  • Que tu Madre, refugio de pecadores, interceda por nosotros, para que obtengamos el perdón de nuestros pecados. Ave María.
  •  Tú, que hiciste a tu Madre llena de gracia, concede la abundancia de tu gracia a todos los hombres. Ave María.
  •  Tú, que quisiste nacer de María Virgen para ser hermano nuestro, haz que todos los hombres nos amemos fraternalmente. Ave María

Oración

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado por esta confianza, a Vos también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vuestra presencia soberana. No desechéis mis humildes súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

Sagrado corazón de Jesús, en Vos confío.
Inmaculado corazón de María, sed la salvación mía.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

Salve Regina.



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